domingo, 7 de octubre de 2012

TODOS LOS AMANECERES DEL MUNDO

Haz un click en la imagen y escucha la musica de la vida y la muerte mientras lees

Había llegado el momento. Él lo sabía, lo había escuchado en el silencio roto del lobo, en el silbido del fuego y en los susurros de la tierra. Por eso se levantó antes de que amaneciera y se vistió con su traje de guerrero y su penacho de plumas de águila. Se pintó la cara con los símbolos de la vida y de la muerte y dejó su tienda para buscar su destino. Cuando salió a la noche descubierta llevaba en su mano el arco que un día le regaló su padre y en la espalda la manta que le había bordado su mujer.
Un rio de estrellas cubría el cielo cuando el hombre inició el ascenso a la gran colina. Se detuvo unos momentos y cogió aire. No quiso mirar hacia atrás, no quiso llorar aunque sabía que nunca más volvería a recorrer el camino que ahora andaba, nunca más danzaría al sol, ni podría cruzar las praderas a lomo de su caballo.
La luna ,como el gran espíritu, alumbraba su camino, sus pasos cansados y su mirada ausente. Otros antes que él también lo recorrieron, hubo otras noches, otros pensamientos y otras miradas que buscaban la soledad de aquel que quiere fundirse con la eternidad.
Su viaje se había acabado, pero no había tristeza en su alma, ni angustia en su piel roja cubierta de arrugas, en él solo había esperanza y deseo de ser otra vez parte de la madre tierra, corazón libre que volvería a surcar como el viento las praderas sagradas del Gran Espíritu.
El viejo guerrero Lakota llegó por fin a la cima sagrada de las colinas negras, ante él se extendía el horizonte, aquel lugar donde se unía la tierra y el cielo para fecundar la vida que alimentaba cada dia a su pueblo. Extendió la manta como antes lo hiciera su padre y como antes lo hiciera su abuelo y se sentó como siempre lo habían hecho los hombres de la pradera. Puso el arco delante de él y esperó que Wanka Tanka el Gran Espíritu le permitiese entrar en las llanuras donde habita el gran búfalo blanco.
Con la mirada cansada solo pidió al universo poder ver amanecer una sola vez más, quería ver como la tierra que él había pisado y amado despertaba ante sus ojos llevando el milagro de la vida a cada rincón del mundo del hombre de piel roja. El lobo aulló en la noche quebrando con su lamento el silencio estrellado.
El guerrero entonó una canción, canción de vida y de muerte.
"Oh Gran Espíritu, cuya voz oigo en el viento y cuyo respirar da vida a todo el universo. Óyeme soy pequeño y débil, uno de tus muchos hijos. Déjame pasear en la belleza y permíteme que mis ojos siempre puedan contemplar el rojo y el púrpura de la puesta de sol. Haz que mis manos respeten las muchas cosas que tú has creado y agudiza mis oídos para oír tu voz.
Hazme sabio para comprender todas las lecciones que tú has escondido detrás de cada hoja, de cada roca. Dame fuerza, no para ser más fuerte que mí hermano sino para luchar contra mi peor enemigo: yo mismo. Y hazme siempre listo para ir ante ti con las manos limpias y la mirada recta, para que cuando la luz se deasvanezca, como se desvanece la puesta de sol, mi espíritu pueda llegar ante ti sin ninguna vergüenza.."


Su voz rota se fue elevando desde la cima de la colina como un canto de esperanza, como un susurro más de la naturaleza, hasta que se perdió con los primeros rayos del sol.
Al amanecer, cuando fueron a buscarle, ya no estaba allí. En su lugar encontraron su cuerpo sentado en su manta, como se sientan los hombres de las praderas, como se sentaran siempre, con orgullo, con respeto, mirando siempre hacia el horizonte, allí donde la tierra y el cielo se unen para crear la vida.

11 comentarios:

BECKETT dijo...

Ho sento, perdona´m

Sònia dijo...

No t'he de perdonar res Jose, al revés, tens el do de saber expressar amb les paraules més dolces els sentiments més difícils. Sens dubte que el sentiment de pèrdua d'una persona estimada és un d'aquests, però és que vivim en una societat i formem part d'una cultura que no ens prepara per afrontar la mort d'una manera serena i natural. Almenys així ho crec.
El teu relat és excel·lent i no em fa gens de nosa o mal, al revés, em reconforta.
Moltes gràcies...

svoboda dijo...

Be, be. Estàs "produint" molt "material" i del bo, li va dir J.J. a Peter Parker. Peter Parker, amagat darrera la imatge de reporter, amagant la autèntica persona.

He pensat això al llegir-lo.
M'agradaria fer-te unes preguntes. Si em dones el teu mail te les faig.
Salutacions.

mia dijo...

Molt, m'ha agradat molt! la música ideal.
Me enamorat del teu indi! amb la cara pintada de guerrer, un lluitador, umm!!
Sònia anims!!

María Jesús dijo...

Hola! Me subo al barco... En serio vengo a leerte, me encanta que hayas pasado a verme. Espero volver a verte, por mi parte entraré siempre que pueda. Un placer haberte conocido.

Un beso

María dijo...

Es bonito leer estos amaneceres del mundo, y ver cuantas almas blogueras navegan por este mundo, encantada de tu visita, gracias a ella he descubierto tu bello blog.

Saludos.

Mucha de la Torre dijo...

Las poesias mas la música hace de un viernes por la tarde algo emicional

Consuelo Labrado dijo...

Buenos días BECKETT, vengo a devolverte la visita y me he encontrado un blog lleno de melodía, de sentimientos y de buen hacer. Gracias por pasearte por mis letras, volveremos a encontrarnos. Un abrazo

mi despertar dijo...

Gracias por tus bellas palabras en mi despertar

Maria Jesús dijo...

Aquesta cançó del guerrer és plena de saviesa. Sens dubte, paraules que toquen profund i que arriben a l'ànima. Felicitats pel teu blog

amelia dijo...

Solo el hombre con la tierra, sabe el momento de irse, de entrar en ella y comunicarse contigo, pero eran eso, los antiguos hombres de verdad, ellos sabian cuando la tierra los llamaba para fundirse con ellas, y cuando era el momento de dejar ser niños y formar parte de pocreación de la vida, hemos perdido todo eso compañero, hemos perdido el don de ser hijos de la tierra y comunicarnos con ella, los elefantes, por tener esa memoria prodigiosa, no olvidan el dia exacto que se tienen que ir, como tampoco su cementerio, los humanos de ahora, pensamos que solo nos vamos de aqui, cuando la muerte nos coge de improviso, y no decimos ni adios, ni estamos en paz con nada de nuestro entorno, nuestra mision solo es dinero, material, y en eso, en una fria cama de hospital y en frio ceretro nos entierran con falsas flores del tiempo que no se venden,
pocos guereros y hermanos de la tierra quedan,
el dia uqe me muera, o presienta mi fin, me gustaria ponerme mi penacho de plumas, que sera mi pelo al viento, los recuerdos de cariño que llevo como bagaje, y la imagen de los que amo y quiero en este escudo de mi vida, y que me protegio en el sendero, irme lentamente, hacia mi montaña y mi cima, quedar en paz con todos ellos, y decir adios lentamente, como abrirme a los elementos y fundirme con ellos,
precioso tu relato,
¿eres tu acaso un antiguo guerrero que recuerda,su subir a la sima con su penacho de plumas y la manta de su madre para sumirse y ser todo con el viento?
y un saludo y me voy pitando a la cama, melilla